Home Críticas SANGRA, GRITA, LATE!: Un irregular drama con diferentes tonos y colores

SANGRA, GRITA, LATE!: Un irregular drama con diferentes tonos y colores

432
SHARE

Si hay algo positivo en el nuevo largometraje de Aldo Miyashiro (digámoslo, desde una apreciación constructiva) es el de apostar por un género distinto a la comedia formulista, ligera y rentable en nuestro mercado comercial.

La propuesta es un drama con diferentes tonos, ya que va desde un drama personal (un hombre marcado por el bullying), a la comedia dramática (dos mujeres envueltas en un homicidio) y el drama familiar (un padre cuya hija sufre del corazón). Tres historias que podrían haber funcionado independientemente como cortometrajes sin ningún problema, pero aquí -gracias a la magia de la edición y del montaje– se fragmentan y se acoplan (algunas veces, acertadamente) por los giros narrativos.  

Es evidente que el director no desea complacer al público, pues su propósito es querer sorprender y hasta provocar reacciones en el espectador. Lo hace desde los primeros planos: un grupo de alumnos correteando y golpeando a un introvertido muchacho en el aula; dos mujeres regresando de juerga con un hombre adinerado en un lujoso auto; una paciente en la cama de un hospital jadeando y ¿masturbándose? Una vez que captura la atención del espectador, la película se secciona en las mencionadas tres historias: Sangra, Grita y Late! Son 10 actores en triple papel: unos más convincentes que otros, unos más comprometidos que otros, unos más relevantes que otros. Una propuesta interesante y con buenas intenciones, pero que no se logra ejecutar con eficacia, a medida que avanza la historia -por no decir el curioso montaje- todo va diluyéndose, dando como resultado una película un tanto “experimental” y de ejercicio, a nivel formal.

Por otro lado, a nivel profundo, si buscamos una conexión entre las tres historias, lo más lógico, evidente y clarísimo es que ocurren en un determinado espacio geográfico implícito, es decir en la gran ciudad de Lima, pero que en la película se reducen a unos espacios concretos y temáticos: un colegio/el bullying, un hotel/el homicidio, un hospital/la enfermedad. Es en estos lugares y sus alrededores por los que transitan y deambulan los personajes en una situación límite, pero sumamente manipulados y atrapados por un guion esquemático y con una colorización que no aporta significativamente con las atmosferas ni contribuye con el estado emocional de sus protagonistas (solo es utilizada como recurso técnico para diferenciar una historia de otra, o en el mejor de los casos para dar un salto temporal al pasado).

Si bien los temas planteados son bastante atractivos, serios y hasta coyunturales, el desarrollo de éstos (a lo largo de todo el filme) carecen de verosimilitud y principalmente de naturalidad que es lo que se exige en el cine; especialmente en los dramas, tanto en la construcción de la historia y obligatoriamente en la construcción de los personajes. Por ejemplo, me pregunto: ¿Es natural y verosímil que un hombre que sufrió bullying siendo adolescente sea profesor ahora en el mismo colegio donde fue víctima y que hoy uno de sus alumnos sufra también bullying, siendo éste, el hijo del mayor agresor que tuvo en el pasado? Y por si esto fuera poco, hay que sumarle más desgracias… ¡el agresor se casó con la chica que él quería y que no es otra que la madre del alumno! Realmente: una tragedia griega

Forzadas tramas que podrían funcionar en otros formatos, pero que en el cine es sumamente increíble. Alguien podría argumentar que los personajes expuestos y los mundos posibles en la película podrían ser verdaderos, ya que todo es posible en la ficción; pero el gran problema es que en la cinta son tratados gráficamente, trazados de un pincelazo, jalados y llevados de un lado a otro. Además, podemos notar que la película no logra despojarse de aquellos elementos a los que recurre el teatro y la telenovela: centrarse en el conflicto básico, preferencia por los diálogos, abuso de los movimientos corporales como medio de transmisión de emociones y pensamientos, o en el peor de los casos, armar tramas folletinescas.  

En general, los personajes carecen de vida y no logran simpatizar menos conectar con el espectador. Súper acartonado e inexpresivo es el profesor Juan (Rómulo Assereto) que si bien su papel es el de un hombre apático esto ya linda con lo exagerado y demasiado controlado; sumamente impostadas y forzadas son las chicas Diana y Eva (Karen Spano & Erika Villalobos) y medianamente construido, un tanto acertado gracias a su experiencia como actor, pero no del todo redondo es Arturo (Óscar Carrillo), y ni hablar de los otros personajes porque es evidencia de que la cinta tiene una deficiencia en la dirección de actores (o yéndonos al extremo, un mal casting). 

Sin una sólida estructura narrativa, ni concretos arcos de evolución de los personajes, pues todos son planos (unidimensionales), la película es irregular y fallida. Si el personaje logra tomar alguna decisión drástica y sorprendente, ésta no es resultado de una lógica causal, sino por un recurso técnico adrede del guionista: el de optar por el efecto sorpresa, que trabajarlo lenta y minuciosamente por medio del suspenso. Un grave problema: su guion. 

Finalmente, siendo más objetivo, estricto y equitativo, podemos resaltar que las detonantes y los primeros giros de la cinta arrancan muy bien, pero una vez planteado el conflicto dramático, en los minutos siguientes el tratamiento de la historia no se sostiene, los elementos dramáticos no aportan, no crecen de menos a más, no alzan vuelo de forma libre, y todo se vuelve repetitivo y jamás alcanza fluidez de manera continua. Pese a todo, debo resaltar la comedia dramática “Grita” (la de las chicas y el homicidio), cuyos giños y referencias desde el plano visual y sonoro remiten a un cierto estilo tarantinesco y hasta cierto punto digerible, simpático. 

Con un ingreso aproximado de 390 espectadores en su día de estreno, este nuevo filme de Aldo Miyashiro, difícilmente se podrá mantener más de una semana en nuestra cartelera, y no creo que el “boca a boca” ayude a levantar la taquilla porque no hay un gran porcentaje de aciertos o puntos favorables en la cinta que podrían gustar al público peruano, siempre tan exigente, exquisito e impredecible cuando se lo propone, más aún cuando hay una dura competencia con otras películas extranjeras y hollywoodenses en las salas.

PUNTAJE: 2/10

© Héctor Turco