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EL ABUELO: Una atractiva road movie crepuscular

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Por: José Romero Carrillo

En una cartelera plagada de supuestas comedias, que el debut de un realizador esté orientado hacia otra dirección como lo es “El abuelo”, una road movie crepuscular, ya es un valor. Un rasgo que la distingue y justifica para que la atendamos (y recomendemos) de una vez.

Tras verla, el pensamiento que me asaltó de inmediato, fue la urgencia que tenemos de una verdadera ley de cine nacional. La ópera prima de Gustavo Saavedra, solo pudo llegar a su conclusión y exhibición, gracias a los estímulos provenientes del Ministerio de Cultura (DAFO), el concurso del fondo Ibermedia; además de premios que obtuvo tanto en Colombia, como en México. De otro modo, no hubiera sido posible (o quizás hubiese tardado aún más para verla finalizada y en las salas comerciales).

La película narra el viaje por carretera de Crisóstomo -un vendedor jubilado que apenas un año atrás enviudó- hacia los lugares de su niñez. Aquellos lugares del norte del Perú en los que ha dejado asuntos pendientes y que quiere mostrárselos a su familia antes de morir.  Son los secretos del patriarca, el verdadero motor de un viaje que a regañadientes, el hijo Alfonso (Javier Valdez) y los nietos Santiago (Rómulo Assereto) y José María  (Sebastián Rubio), aceptan. La excusa: el cumpleaños número 80 de Crisóstomo (Carlos J. Vega). No develaremos más, pues son aquellos secretos, los detalles verídicos que completan y le dan entereza a un protagonista que termina por resultarnos entrañable.

Cuesta creer que dentro de la cinematografía nacional, tengamos tan pocos protagónicos a cargo de actores de avanzada edad, o adulto mayor, como nos hemos acostumbrados a llamarlos. “Viejos amigos” y “Casadentro”, son los únicos títulos que vienen a mi mente de la producción del presente siglo. En consecuencia, se podría inferir que hay una campaña de invisibilización de ese grupo de edad dentro del reciente y productivo cine peruano. No interesan porque no son representativos en términos de cifras, del porcentaje del total de espectadores.

“El abuelo” arriesga en ofrecer algo que no es “esperable”. Pues su preocupación no está en arrancarnos risas, como si el grueso de los espectadores necesitara asegurarse de esa “reacción”, para convencerse de comprar una entrada al cine. También tiene mucho de desafío la propuesta del novel realizador. Hacer una road movie, suena tentador y sin embargo son contadas las veces que el cine peruano se ha atrevido a seguir sus reglas. No es tarea fácil grabar en escenarios naturales; y si bien, nuestro Perú tiene todas las locaciones posibles del planeta, lo que no tiene son las facilidades logísticas para concretarlo. La historia inicia en Lima, los personajes se enrumban hacia Pacasmayo, luego hacen una parada en Cajamarca, para finalmente arribar a la tierra natal del protagonista, Huamachuco, Y entre ellas, presenciamos escenas de vida familiar. Viñetas que logran hacernos sonreír y otras veces, conmover.

Sin duda, el director logra un atractivo debut. Uno que dice mucho de su constancia, y que por buena fortuna se ve reflejada en la gran pantalla. No es gratuito, que uno de sus personajes declare confesamente: “quiero hacer las películas que le guste a quienes las miren”. En tiempos de políticas culturales de formación de públicos, ¡qué grato es encontrar a un cineasta que se esté “formando” en ese sentido!, y que en cierto modo des-banaliza la figura del director de cine comercial en nuestro país.

PUNTAJE: 6.5/10