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SOMOS NÉCTAR: Un sueño, una doble promesa y una lección

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Estrenada en un día bastante arriesgado (fecha en la que Perú y Argentina se enfrentaron en las canchas por un cupo para el Mundial de Rusia 2018); la película “Somos Néctar”, dirigida por ‘Coco’ Bravo y producida por Deyvis Orosco, llevó a más de 05 mil espectadores en su día de estreno (liderando la taquilla y manteniéndose ascendentemente en los subsiguientes días).

La cinta cuenta la historia de Sarita (Mabel Duclós), una anciana con algunos problemas de Alzheimer, de casi 80 años, pero que no olvida la promesa que le hicieron hace casi 10 años sus 03 pequeños nietos (ahora jóvenes): Tato (Óscar Beltrán), Memo (Junior Silva) y Gianfranco (Carlos Casella). ¿Y qué promesa es esa? Pues, un concierto con Jhonny Orosco y su grupo Néctar en su casa. Nada más y nada menos. El problema es ¿de qué manera? ya que el cantante líder de la agrupación falleció en un accidente automovilístico en Buenos Aires hace exactamente (también) 10 años.

Una comedia de alcance familiar, con un argumento aparentemente sencillo y un gancho bastante cómodo: las populares canciones de cumbia del mencionado grupo musical (ya que desde el tráiler sabemos que no estamos ante una cinta biográfica). El resultado: Un filme suficientemente atractivo, simpático y coherente, pese a algunos errores narrativos, algunas escenas no tan creíbles o algunas actuaciones no tan compactas. Todo esto teniendo en cuenta que las anteriores comedias peruanas que hemos visto en cartelera nacional son en su mayoría muy elementales y harto precarias: “Once machos”, “Me haces bien”, “Una comedia macabra”, “Cebiche de tiburón”, “Buscando Nirvana”, entre otras.

Cuando vemos una película y logras conectarte desde el principio hasta el final, a pesar de algunas fallas en el guion nos preguntamos cómo es eso posible. Veamos: En “Somos Néctar” hay un personaje que enternece y empatamos fácilmente: ella es la abuelita Sarita, cuya inocencia puede ser no tan creíble, pero nos tragamos el cuento increíble de que nunca se enteró de la muerte de Jhonny Orosco de ninguna manera  “gracias a la confabulación de sus nietos y la gente que la rodea”, por los misterios sin resolver del Alzheimer o por su grado de fanatismo hacia el grupo musical Néctar. Sin duda, un personaje principal y clave para que la historia se sostenga y avance, obviamente con una acertada performance de la actriz Mabel Duclós. Los demás personajes secundarios (desde los tres nietos un tanto esquemáticos y estereotipados, pero efectivos) hasta los complementarios e incidentales (en su mayoría equilibrados y controlados) lo único que van hacer es girar en torno a esa trama cual arbolito plantado sólidamente que es la abuela: cumplirle su gran sueño. Hasta ahí todo bien. Todo ok.

Pero la película sufre un drástico quiebre hacia el tramo final. Si en un inicio arranca desde la perspectiva narrativa de los nietos (pues hay una voz en off de un narrador-nieto que cuenta sobre la promesa y cómo ‘deberán’ solucionarlo) eso se rompe hacia el tercer acto para dar paso a otra perspectiva narrativa (Deyvis Orosco, el hijo del legendario cantante fallecido, rompe la cuarta pared) y cambia abruptamente el tono narrativo de la película, dando paso a una lección de vida y otra promesa hecha realidad (el del hijo huérfano que vence las adversidades y ha de continuar el legado musical de su padre). Para algunos un lapsus narrativo, para otros un arriesgado giro que linda con el “autobombo” o “cherry publicitario”, pero como ya estas familiarizado con la trama principal se puede tolerar, se puede digerir, y a la larga aporta un grado (mucho más personal) para conmover al público.

PUNTAJE: 5.5/10

® Héctor Turco