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JONATAN RELAYZE: “No hay manera de formar público si el Estado no aporta”

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Son muchas películas peruanas que quieren llegar a salas comerciales, pero ¿no te parece bastante caótico o cruel la forma en la que incluso no sabes a un día del estreno en cuántas salas se va a exhibir?

JR: De hecho no sabes las salas ni los horarios. En esa parte debería haber una regulación porque no puede ser que un negocio este tan libre de moverse así de esa manera, bastante informal. Debería haber contratos claros, y la verdad es que yo no he negociado directamente con los cine, sino Cinecorp (la distribuidora de la película), pero sí es muy frecuente que muchas películas peruanas no sepan hasta el último momento la cantidad de salas y funciones que van a tener. Eso pasa porque  todavía no tenemos peso como distribuidores independientes en el mercado. Por ejemplo, las películas americanas, los “blockbusters”, no llegan solas, vienen por paquetes de 3 o 4 películas que deben exhibirlas y colocarlas sí o sí, y frente a eso una cinta independiente nacional debe acomodarse. En realidad, los multicines no están hechas para este tipo de películas como la nuestra. Su negocio es otro, pedirles alguna intención cultural está demás, no es su obligación. Ahora que independientemente quieran contribuir en cultura ya es otra cosa. Son empresas que constantemente están buscando beneficios y todo el tiempo son los números: las cifras de taquilla lo que manda. En provincias (donde tuvimos 05 salas) nos ha ido mal en algunas de ellas. Nosotros no podemos obligar a que la mantengan si están yendo menos de 10 personas. El verdadero problema es estructural, una cuestión de educación en todo el país. Cuando los niveles de educación mejoren podremos ver cómo la apreciación  cinematográfica por parte de los espectadores ha de ir mejorando. No podemos formar público con una, ni con dos ni con diez películas, ahí tienen que intervenir el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Educación. Las películas independientes norteamericanas pasan por lo mismo, tienen la casi misma taquilla como la nuestra. La última de Scorsese “Silencio”, por ejemplo, creo que tuvo 6 o 7 mil espectadores, en 10 salas y a la segunda semana desapareció. Como ves, eso pasa con otras películas más allá de lo buena que sean. Esto es un negocio y la calidad de la cinta no tiene que nada que ver, es una cosa aparte. Todo se reduce a educación cinematográfica.

Aparte de las ayudas económicas a través de los concursos, ¿el Ministerio de Cultura debería crear espacios alternativos para la formación de públicos?

JR: Mira, mi verdadero aprendizaje de cine  fue yendo más al espacio de exhibición que estaba en Paseo Colón, al Cinematógrafo de Barranco y en la universidad teníamos un espacio que me permitía ver una buena cantidad de películas en VHS. Hoy me da miedo la nueva generación, pues no ve películas, no lee libros: no saben quién es Oliver Stone, Martín Scorsese, etc. En varios de los conversatorios a los que asistido a promocionar mi película o hablar de cine, los chicos están más atrapados en la burbuja del entretenimiento, donde el uso del lenguaje audiovisual está ligado más al espectáculo. Yo creo que el Ministerio de Cultura debería tener una verdadera Filmoteca. No hay forma de que se cree público si el Estado no aporta. Y más que eso lo que necesitamos verdaderamente es un Instituto de Cine Peruano, un organismo que englobe todo esto. Por un lado que supervise los concursos y por otro lado que se encargue de preservación, que es de lo que se está hablando en la Nueva Ley de Cine pero de un modo ligero, suelto. Para mí el Instituto de Cine debería abarcar todo esto la Cinemateca Peruana, la Formación de Públicos, de Capacitación con Talleres; y dejar ya la parte burocrática de los concursos en la DAFO, que como sabemos tiene poco personal. Están como que atrapados en un círculo vicioso cada año. Tú vas la oficina de la DAFO y son 05 o 06 los que hacen trabajo de 20 personas. Muchos piensan que el Ministro de Cultura Salvador del Solar cambiará las cosas porque viene del lado del cine, pero pensar así eso es un poco egoísta por el Misterio de Cultura tiene tan otras cosas que atender. Desde el punto de vista político, la Ley de Cine se tiene que discutir en el Congreso de la República y Salvador del Solar no es la voz que la discuta porque ya sabemos que hay congresistas fujimoristas que están abiertamente en contra él desde que lo eligieron y pedirle que atienda específicamente al cine sería un poco contraproducente.

Son diez años desde la concepción del guion hasta el estreno comercial, ¿estas satisfecho con la recepción del público?

JR: Yo creo que si hubiéramos tenido un bombardeo televisivo en publicidad, tendríamos el doble de espectadores que están yendo a salas. Pero de dónde sacar dinero para invertir en eso. Es una lucha totalmente desigual al competir con otras que sí la tienen, incluso teniendo el premio de distribución de DAFO, es bastante complicado y costosa. Lo que cuesta mover una película mediana aquí es incluso mucho mayor de lo que hemos invertido nosotros. Nunca pensé en otras ayudas como de coproducción por ejemplo porque me hubiesen condicionado a cambiar cosas de la historia, secuencias, tono, etc. Hice la película como yo quería hacerla, y ahí está: he querido ser fiel a lo que yo quería decir. Es cierto que la primera parte de la película es lenta, pero luego fluye y el espectador se engancha. No es filosófica, ni hay símbolos que hay que descifrar en la cinta. Lo que sí puede causar en el espectador es una cierta desazón porque notará la ausencia de diálogos. El público peruano está acostumbrado a películas peruanas en la que se habla mucho.  “Rosa Chumbe” se va contando principalmente por acciones, miradas, gestos, silencios, diálogos mínimos. Aun así, con esa cantidad de público, yo estoy feliz de que al Cineplanet Alcázar lleguen espectadores de todos lados, no necesariamente del público tradicional que siempre va, de San Isidro o Miraflores. Cuando arrancamos con 16 salas la idea era tratar de acercar la película a un público que por lo general no la tiene cerca, pero no nos alcanzó para hacer la difusión necesaria por cuestión de presupuesto. Bordeamos  ya los 15 mil espectadores y eso es bueno, el boca a boca ha funcionado bastante bien, a pesar de que nos han reducido en la segunda semana a tres salas y hacia la quinta semana a una sala.

Son muchas las críticas favorables para “Rosa Chumbe”, algunas dicen que muestras una Lima personal, alejada del costumbrismo y hasta desconocida, ¿coinciden estos adjetivos con lo que has querido plasmar?

JR: Personal sí, pero yo creo que los que conocen Lima sí se conectan porque es la ciudad tal cual. Cuando dicen algunas opiniones que es una Lima desconocida para mí no es desconocida para nada, más bien al revés. Lima está más tranquila de lo que era hace 20 años atrás. Yo he vivido en muchos distritos de la ciudad, son muchas las experiencias que he tenido en cada barrio, incluso he vivido en Huancayo al interior del país en tres lugares, he estudiado en varios colegios, y la Lima de “Rosa Chumbe” es de cierta manera un retazo de todo lo que visto. Inicialmente la película se llamaba “Etransrosa” (empresa de transportes con unos microbuses muy particulares en su diseño), luego pasa a llamarse “Rosa Chumbe”, al de la protagonista. Elegimos ese nombre porque tenía fuerza, potente. Tampoco queríamos utilizar un apellido cliché como “Quispe” por ejemplo. Hicimos una lista de apellidos lo más autóctonos posibles (incaicos y norteños), y elegimos “Chumbe” de origen moche, de la cultura chimú, pueblo aguerrido del norte que nunca se dejó dominar por los incas. La película está construida en 02 partes: La primera es para meter al espectador en este “loop” del día a día de esta mujer arrastrada por el hartazgo (presa de la misma situación) hasta cuando nos esteramos que la hija está embarazada por segunda vez donde la cinta adquiere un cierto dinamismo cargada de suspenso que de incertidumbre. Hasta aquí, el espectador ha sobrevivido la primera mitad y se ve lanzado a la segunda parte enganchado para seguir. Se verá guiado por los temas que están sueltos como la fe, el azar y el vacío que son más ejes de sensaciones que líneas dramáticas. Y por otro lado, desde un principio siempre tuve en mente que la película tenga un acabado visual óptimo, hablando en términos técnicos: fotografía, sonido, música, entre otros elementos. Para mí eso es muy importante porque aunque yo venga de hacer cine independiente y cine experimental en 16 mm y en video, en cuanto a “Rosa Chumbe” quería que se pueda disfrutar en una pantalla de cine, es otra experiencia, no en la computadora mediante un link, para ello la etapa de postproducción ha sido uno de los aspectos muy bien pensados desde un inicio.

Hablando de la parte técnica, específicamente de la música ¿cómo decidiste por esa banda sonora y de qué manera se integra a la película?

JR: Las canciones estaban desde las primeras versiones del guion. Yo soy un melómano, un coleccionista de vinilos. Desde hace muchos años que escucho cumbia instrumental. Me parece que es totalmente superior a la cumbia de vientos. Fue así que elegí a “Los Orientales de Paramonga” del norte chico, mis abuelos son de Barranca y Supe, por lo cual había una conexión directa geográfica con este grupo. La música de este grupo era para la gente que trabajaba en la caña de azúcar por eso tiene ese tono triste. Era la música que la gente escuchaba después de trabajar en el campo. También había hartas fiestas por eso muchas de ellas son para bailar. Eran estas 02 dimensiones que estaba juntas, la tristeza por un lado y la alegría por el otro. Cuando iba escribiendo el guion, las escenas o secuencias,  yo ya sabía que música debía ir. Tener la atmosfera completa, incluido el sonido, imagen, todo. En la cinta aparecen 03 de “Los Orientales de Paramonga”, otras 03 de “Ray Callao” que la salsa, otras 02 que son pop y en la secuencia de la procesión otras 03 de un grupo que le dan otra dimensión a la película. “Rosa Chumbe” se ha hecho de manera orgánica. Yo he ido/vivido la procesión del Señor de los Milagros desde niño. Además, una de las cualidades de la película es la forma como hemos retratado la ciudad, sin juzgar a los personajes. Tiene varios elementos que la diferencias de otras películas peruanas. No tiene moraleja, y eso es muy importante porque me gusta mucho que el espectador forme su propio final sobre la película de acuerdo a su propia experiencia de vida, que haya una especie de comunicación entre la película y la persona que la vea. Y ya que estamos hablando de música, del “soundtrack”,  son muchas las películas peruanas que adolecen del buen uso de esa parte importante, recurriendo solo a material de archivo. Yo como editor te puedo decir que incluso hay muchos más problemas que eso, arrancando del guion que es un problema estructural. En cuanto a lo técnico ya estamos en un nivel estándar base. Tenemos el problema de actuación que ya pasa por dirección. Y problema principal es que faltan cineastas de todas las áreas, tenemos una sobrepoblación de directores. Yo como editor de documental, películas y noticieros me hecho ver los problemas de cómo se filma aquí. “Rosa Chumbe” se rodó en 03 semanas, que es la mitad de los que se hacen muchas películas acá. Los planos yo ya los tenía en la mente, llegábamos a la locación, colocábamos las luces en 05 minutos y filmábamos.